(Jose Mateos Mariscal, Wuppertal Alemania)

“Deseo y anhelo continuamente irme a mi casa y ver lucir el día de mi vuelta”.
(Ulises en La Odisea)

«Es triste ser emigrante y no poder volver»

Cuando emigras se sabe que se va, pero no se vuelve; se pierde a la familia. Es triste, ser emigrante y no poder volver.

Nosotros los más inquietos y los que menos conformes estábamos con tolerar el amargo presente en España desahucio tras desahucio, Precariedad, paro de larga duración que nos atenazaba. A pesar de nuestro
bajo nivel de instrucción convencional, muchos acababa mos por defendernos
con las lenguas de su lugar de destino y también aprendíamos las técnicas de
manejo de máquinas más o menos complejas.
Nos adapmos a medios sociales más bien hostiles y en ciertos casos
claramente racistas y xenófobos .
Desde que tuve uso de razón me interesó siempre la Emigración. Yo veía que
en España no había porvenir, que estaba uno trabajando para nada y pensaba
en un sitio donde se viviera mejor. También hubiera podido irme a Barcelona o
a Bilbao, pero aunque parezca raro, nunca me dio por ahí , decidí Alemania.
Las dos grandes preocupaciones iniciales que tenía como emigrante son el trabajo y la vivienda, o la vivienda y el trabajo, y también lo serán en este caso. Para defenderme aprender algo de alemán a través del método Alemán y con un tono crítico y teñido de un humor negro envidiable comienza a
ser uno consciente de que el camino emprendido no es precisamente de rosas

En la despededida nuestra mejor amiga lloraba, mi mujer también, y mi hijita tenía Doce años medecía – “Papá vámonos de Zamora ” Los indigentes viven mejor que nosotros ” Mi hijo en alquel entoces tenia ocho años , vendimos nuestro coche por mildoscientos euros ; todo el capital que llevaba para irme a un país extranjero. Pero el mayor capital que llevaba era el optimismo, mi fe en mi mismo, y mi confianza en Dios

mi vida se desarrolla lo mismo que la de los animales: comer, dormir y trabajar, diversiones no hay
Acostumbrado a los guisos de mi
tierra la comida alemana nunca me ha gustado

Nos damos cuenta de lo que vale nuestra terriña y de la varvaridad que
hicimos al salir de ella, pero por no pasar vergüenza, sufrimos y aguantamos, si
no tan pronto llegamos a ésta nos volveríamos la mayoría

Yo en la Emigración he ido cambiando mucho, llegue a cacostumbrado a la vida de España, a la tertulia con los amigos y a paseos con mi mujer y mis hijos por la calle Santa Clara de Zamora
. Aquí, en cambio, debido a que la sociedad alemana no te admite” me veo obligado a hacerme
mucho más hogareño. Comienzo a leer libros y ensayos con ordenador, cosa que
no formaba parte de mis hábitos en mi Zamora natal.

Los emigrantes muchas veces mostramos una imagen de triunfadores, a la que nos une un trabajo seguro en Europa: lo importante es exhibir ante nuestros paisanos los signos externos de nuestra
nueva posición social . A lo que el emigrante nunca hace
referencia es a lo mal que lo pasamos y lo estamos pasando, a las marginaciones que
Sufrimos , a la dureza del trabajo que realizamos.
Nuestra capacidad de adaptación a un medio hostil o al
menos poco comprensivo resulta admirable. Medio en el que tenemos que enfrentarnos
además con prejuicios culturales y racismos, que obstaculizaban el alquiler de vivien-
das, su trato con los nativos o que simplemente nos relegan a la condición de ciudadanos de última clase.

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