(Por Eduardo Madroñal Pedraza) “Podríamos hacer un mapa melódico de España y notaríamos en él una fusión entre las regiones, un cambio de sangres y jugos que veríamos alternar en las sístoles y diástoles de las estaciones del año. Veríamos claro el esqueleto de aire irrompible que une las regiones de la Península, esqueleto en vilo sobre la lluvia, con sensibilidad descubierta de molusco, para recoger en un centro a la menor invasión de otro mundo, y volver a manar fuera de peligro, la viejísima y compleja sustancia de España”. Federico García Lorca.
En los tiempos que corren es fundamental ser conscientes de que España, no Estados Unidos, mantiene ya durante 34 años -nuevo récord- su liderazgo mundial en donantes y trasplantes. 34 años de éxitos construidos sobre tres fortalezas conquistadas en lucha contra tres debilidades corrosivas. Algo jamás sucedido en ningún país del mundo, España sigue siendo líder mundial en trasplantes, realizó en 2025 un total de 6.335 trasplantes de órganos, que mantiene a nuestro país líder mundial absoluto durante 34 años consecutivos.
Tres fortalezas
Rafael Matesanz -el histórico director durante 28 años de la ONT hasta su jubilación- lo sintetizaba así: una, “la generosidad de la población, cuando el mensaje es correcto y hay confianza en el sistema, en este caso, que el órgano va a ir a la persona que más lo necesita, con criterios médicos y sin discriminación”. Dos, la existencia de “un sistema que atiende a todo el mundo” y por ello “que todo el mundo puede donar porque todo el mundo lo puede necesitar”. Y tres, la organización, “el sustento profesional, los coordinadores de trasplantes que, con el soporte del resto, han posibilitado alcanzar tales cifras de donación”, un sistema organizativo conocido -y admirado- internacionalmente como el ‘modelo español’. Sólo en España, no en Estados Unidos.
Porque 2.547 personas donaron sus órganos tras fallecer, una tasa de 51,9, es decir, el número de trasplantes ejecutados por millón de población (p.m.p). Otras 408 donaron en vida, 402 de ellas un riñón y 6 parte de su hígado. A las que se suman las 226 personas que donaron tras acogerse a la ley de eutanasia, que han posibilitado el trasplante a 643 pacientes desde que entrara en vigor.
Debilidades en los donantes
En España el 60 % de los donantes fallecidos superan los 60 años, mientras que en EEUU sólo son el 9%. El 32 % supera los 70 y un 5 % los 80, siendo el más longevo registrado uno de 93 años. Sólo el 3 % murió en las carreteras, siendo la principal causa el accidente cerebrovascular (52 %).
La donación en asistolia -a partir de personas cuyo fallecimiento ha sido diagnosticado por criterios circulatorios y respiratorios durante más de cinco minutos- ha demostrado ser una de las alternativas con mayor capacidad de aumento. España es el único que trasplanta con éxito todo tipo de órganos de estos donantes, que supusieron el 56 % del total con 1.416, un 8 % más que en 2024.
Cifras difíciles de superar incluso por Estados Unidos
Las cifras españolas son absolutamente abrumadoras y difíciles de superar por otros países, ni siquiera la superpotencia yanqui, porque son 17 trasplantes y 8 donantes diarios, algo para estar, en los tiempos turbulentos que sufrimos, una 34 vez más, como siempre, para sentirnos, profundamente orgullosos como pueblo y como país.
Porque se corresponden con un país longevo como el nuestro. Porque sólo Estados Unidos se acerca a la tasa de donantes española con un 49,2, con la diferencia de que allí, el perfil de persona que da sus órganos al fallecer es eminentemente joven, víctima por lo normal de accidentes de tráfico, por armas de fuego y de sobredosis de la siniestra droga del fentanilo.
Solidaridad que penetra las leyes
La solidaridad del pueblo de toda España más allá de la vida que ha llegado a penetrar nuestra propia legislación en lucha contra los ataques dominantes del “todo es beneficio”, incluso la salud, la sanidad y la vida digna para toda la gente.
En 1979, la ley 30/1979, en su artículo 5, ya determinaba que “las personas presumiblemente sanas que falleciesen en accidente o como consecuencia ulterior de éste se considerarán, asimismo, como donantes, si no consta oposición expresa del fallecido”. En 2012, el Real Decreto 1732/2012 especificaba los principios en los que se debe basar la donación, es decir, “se respetarán los principios de voluntariedad, altruismo, confidencialidad, ausencia de ánimo de lucro y gratuidad”.
Eduardo Madroñal Pedraza












