(Por Eduardo Madroñal Pedraza) En España hay dos pesadas cadenas atadas por el hegemonismo estadounidense que son la causa principal que nos asfixia como pueblo y como país. Pese a ello, inquebrantables, las gentes de nuestro país luchan crecientemente, y no solamente resisten el salvaje saqueo que sufrimos, sino que, políticamente, influyen, poderosamente, como movimiento popular.
Mucho antes de la primera llegada de Trump y de la segunda venida de Trump, España ya tenía históricamente dos asfixiantes ataduras. Una es la grave dependencia y subordinación militar a Estados Unidos. La otra, la venta de nuestras riquezas por la oligarquía española a la burguesía monopolista yanqui.
El poder militar, la primera cadena
Lo primero son las armas, el poder militar. El eslabón más reciente de la cadena lleva escrito dos palabras -Rota y Morón-, dos bases militares -una naval y otra aérea- con una utilidad clave en el despliegue bélico global de la superpotencia. Para Washington, España es un portaaviones terrestre entre ellos y Oriente Medio.
Rota alberga el “escudo antimisiles” y media docena de destructores. Morón permite desplegar operaciones aéreas rápidas en el norte de África y en Oriente Medio. Por eso, ambas ya han sido utilizadas en sus guerras agresivas -en la ex Yugoslavia, en Irak, en Siria y en Libia- y ahora han sido plataforma para alimentar el genocidio en Palestina y el ataque a Irán.
La importancia de Rota y Morón chocaba con lo silencioso de su existencia. La presencia en nuestro suelo de dos bases militares de una potencia extranjera -empleadas en agresiones a otros pueblos- había sido eliminada durante años del debate político y de los grandes informativos. Ahora estos tiempos tan trumpistas han provocado su aparición volcánica.
Una cadena que ahora asfixia más
Hoy, día sí y el otro también, Estados Unidos nos ataca y nos exige el 5% de gasto militar. ¿En qué consiste el nuevo “impuesto imperial”? Obedecer tal mandato de aumento hasta el 5%, serían unos 50.000 millones, supondría drásticos recortes en las pensiones, la sanidad y la educación públicas.
Ya, en su momento, Biden y Sánchez firmaron un acuerdo por el que, en la base de Rota, se instalarían dos destructores más, de 4 pasanban a 6, y de 1.200 a 1.800 soldados estadounidenses. Y que la armada española se encargaría de ampliar la base, gastando 300 millones de euros. España ya había enviado una fragata al Indo-Pacífico, donde el tranquilo Pacífico se transforma en el belicoso Atlántico bajo el mando de la OTAN. Todo ello porque Estados Unidos lleva años, ahora descaradamente, imponiendo a España -y a otros países europeos- la participación directa en el cerco militar a China, su objetivo prioritario.
Hoy la superpotencia yanqui nos exige la mayor sumisión, a sus planes bélicos en Oriente Medio y en el resto del mundo, con amenazas tras amenazas, con insultos tras insultos.
El Ibex-35 estadounidense, la segunda cadena
La segunda cadena es el Ibex-35 estadounidense. Por eso Trump elogió a Botín, el Santander (USAsander) sumiso “socio” en intereses y negocios. El sector financiero de Estados Unidos no sólo domina el Ibex-35 español, con en un creciente 60% en sus manos, sino que sus principales fondos (BlackRock, Vanguard y Fidelity) y bancos (Goldman Sachs, Bank of America y JP Morgan) son los auténticos dueños de los grandes bancos y oligopolios “españoles”, controlando el 44% del Santander y el 39% del BBVA, dominando Iberdrola (USAdrola) y acaparando cada vez más vivienda y sanidad privada en España.
A cambio la oligarquía española recibe el “premio” de acceder a Estados Unidos. Allí, el Santander tiene unos 57.500 millones de dólares en depósitos, y más de 90.000 millones de dólares en activos; Iberdrola ya tiene sus principales negocios.
Rompiendo las cadenas
La “era Trump” entraña tremendos peligros porque poderosas fuerzas estadounidenses trabajan para encadenarnos aún más a sus planes de saqueo y recortes, y un mayor secuestro de nuestra soberanía nacional. Pero esta ofensiva reaccionaria nos ayuda a que un cada vez más amplio y decidido movimiento popular luche por romper las cadenas.
Una marea por la paz que determina la posición del gobierno y del país; un muro frente a los recortes, con incontables luchas por la vivienda y la sanidad; y un clamor en defensa de las pensiones para que se blinden en la Constitución avanzan de lo social a lo político, de la derecha a la izquierda.
Hoy sólo son verdaderos patriotas quienes rechazan la sumisión al único imperio existente, y son falsos patriotas quienes le sirven como esbirros, sicarios, siervos o vasallos, porque son USAñoles.
Eduardo Madroñal Pedraza









