
Los blancos conquistan su séptimo título tras imponerse por 74-113 en un Carpena abarrotado; el torneo vuelve a ser un éxito de público en Rincón, Marbella y Málaga
El XV Torneo Costa del Sol ya tiene campeón y, una vez más, viste de blanco.
El Real Madrid conquistó este sábado en el Martín Carpena su séptimo título del prestigioso torneo malagueño después de imponerse con absoluta claridad al Unicaja por 74-113, cerrando una edición que volvió a llenar de baloncesto de máximo nivel tres escenarios de la provincia: Rincón de la Victoria, Marbella y Málaga capital.
Los blancos amplían así su condición de equipo más laureado del torneo, con títulos en 2012, 2017, 2018, 2019, 2022, 2025 y 2026, mientras que el Unicaja suma cinco coronas.
Y si algo dejó claro la final de este sábado es que, a día de hoy, entre ambos proyectos todavía existe una distancia importante.
Diez minutos de igualdad y después, un vendaval
El Unicaja compitió bien durante el primer cuarto.
Cameron Hunt encontró aro con facilidad, Kendrick Perry dirigió con su habitual personalidad y el equipo de Txus Vidorreta consiguió cerrar los primeros diez minutos por delante: 27-25.
Hasta ahí llegó la igualdad.
El segundo cuarto fue prácticamente un monólogo madridista.
Un parcial de 9-30 desarmó por completo al equipo malagueño y llevó el encuentro al descanso con 36-55.
Tras el paso por vestuarios nada cambió demasiado.
El Real Madrid continuó encontrando puntos desde prácticamente todas las posiciones, mantuvo su superioridad física y terminó convirtiendo el último encuentro del torneo en una demostración de fuerza.
Maledon terminó con 19 puntos, Luwawu-Cabarrot con 16, Abalde con 15 y Olivier Sarr con 11.
Por parte cajista, Kendrick Perry anotó 16 puntos, Cameron Hunt 15 y Willy Hernangómez 11.
Opinión | Mucho trabajo todavía para Txus Vidorreta
Conviene recordar algo antes de sacar conclusiones precipitadas: estamos en pretemporada.
Hay entrenador nuevo, incorporaciones que todavía deben entender el sistema y jugadores importantes del antiguo bloque que necesitan recuperar poco a poco su mejor nivel competitivo.
Pero los partidos contra rivales de esta dimensión también sirven precisamente para descubrir dónde están las carencias.
Y la principal parece evidente.
Este Unicaja necesita más altura, rebote y presencia física en la pintura.
Ante el Real Madrid la diferencia fue demasiado grande.
Tavares es probablemente el jugador más determinante de Europa alrededor del aro y, si a él añadimos ahora a Olivier Sarr y Damian Jones, el equipo de Pedro Martínez tiene una batería interior sencillamente descomunal.
Para quien firma estas líneas, este Real Madrid debe ser considerado desde ya uno de los máximos favoritos, si no el principal, para conquistar la Euroliga.
Tiene centímetros, intimidación, rebote, músculo y talento exterior.
Contra algo así, el actual Unicaja tiene dificultades evidentes para competir físicamente durante cuarenta minutos.
Un Unicaja todavía por construir
Eso no significa que no haya motivos para ser optimistas.
Melwin Pantzar empieza a enseñar el jugador que puede ser.
Kendrick Perry continúa siendo Kendrick Perry: personalidad, puntos y capacidad para asumir responsabilidades. El base, además, terminó reconocido como MVP del torneo.
Pero probablemente una de las noticias más agradables de este inicio de pretemporada está siendo Willy Hernangómez.
Y aquí me permitirán una pequeña licencia personal.
Durante el verano hemos debatido mucho entre aficionados sobre su incorporación. Tanto que algún amigo casi me retira la palabra —entiéndase la ironía— cuando defendía que Willy podía aportar muchísimo a este equipo.
De momento, las primeras sensaciones me parecen magníficas.
Frente a Tenerife firmó 16 puntos, 11 rebotes y 32 de valoración, siendo decisivo en la victoria por 80-76.
Contra el enorme juego interior del Madrid volvió a competir y terminó como uno de los mejores cajistas, con 11 puntos, 5 rebotes y 18 de valoración.
Tiene experiencia, calidad, conoce el juego y parece haber llegado con ganas.
Para mí, hasta ahora, es uno de los grandes descubrimientos de este nuevo Unicaja, pese a que hablar de descubrimiento de un jugador de su trayectoria tenga algo de paradójico.
Los veteranos también deberán subir un punto
Hay otra parte del trabajo que corresponderá a Txus Vidorreta.
Algunos jugadores que ya formaban parte del anterior ciclo deben recuperar progresivamente ese nivel de intensidad, confianza y automatismos que convirtieron al Unicaja de los últimos años en uno de los equipos más incómodos de Europa.
No se consigue en cuatro semanas.
Ni probablemente en ocho.
El proyecto de Vidorreta necesita tiempo.
Precisamente por eso una derrota como la del sábado, aunque duela especialmente por los 39 puntos de diferencia, puede resultar más útil en septiembre que en febrero.
Ahora hay tiempo para corregir.
Un torneo que vuelve a funcionar
Al margen de lo estrictamente deportivo, el Torneo Costa del Sol volvió a confirmar su enorme tirón entre los aficionados malagueños.
El torneo comenzó el jueves en el pabellón Rubén Ruzafa de Rincón de la Victoria, donde el Unicaja derrotó a La Laguna Tenerife por 80-76.
El viernes se trasladó al pabellón Sergio Scariolo de San Pedro Alcántara, Marbella, con victoria madridista por 97-90 ante Tenerife.
Y este sábado llegó el gran cierre en un Martín Carpena abarrotado y con extraordinario ambiente para recibir nuevamente al equipo.
Tres escenarios y tres jornadas que volvieron a demostrar que Málaga responde cuando se le ofrece baloncesto de primer nivel.
La Diputación, pieza imprescindible
Detrás del torneo vuelve a estar la Diputación Provincial de Málaga, principal impulsora de una competición que nació hace quince ediciones y que se ha consolidado como una de las grandes citas de pretemporada del baloncesto español.
La institución provincial sostiene el evento a través de Turismo Costa del Sol y el programa Málaga Compite, con una filosofía que permite llevar partidos de equipos de primer nivel a distintos municipios de la provincia.
El propio presidente de Unicaja Baloncesto, Antonio Jesús López Nieto, destacó durante la presentación del torneo que sin el respaldo de la Diputación esta competición difícilmente habría podido mantener su continuidad.
Y viendo las gradas de Rincón, Marbella y Málaga, parece evidente que el modelo sigue funcionando.
Dos pruebas más antes de empezar lo serio
El Unicaja todavía tiene margen para continuar ajustando piezas.
El próximo jueves 17 de septiembre se enfrentará al UCAM Murcia en el Olivo Arena de Jaén.
Tres días después, el domingo 20, viajará hasta Santiago de Compostela para disputar el Torneo Xacobeo ante el recién ascendido Monbus Obradoiro.
Después llegará la competición oficial.
Y el calendario tiene cierta dosis de ironía.
El domingo 27 de septiembre, en la primera jornada de la Liga Endesa, el Unicaja volverá a encontrarse con el Real Madrid.
Esta vez en el Movistar Arena.
Será demasiado pronto para pensar que en apenas dos semanas puede borrarse una diferencia de 39 puntos.
Pero también será una primera oportunidad para comprobar cuánto ha aprendido este equipo de la bofetada deportiva recibida en el Carpena.
Queda muchísimo trabajo.
Pero precisamente para eso sirve septiembre.
Opinión y análisis: Chico López / 103 Málaga










