(Por Eduardo Madroñal Pedraza) Hasta de una micción verbal involuntaria, los pueblos desnudamos las mentiras. No digamos si son cuatro seguidas. Trump: “¿Quién sabe más de sorpresas que Japón? ¿Por qué ustedes no me dijeron de Pearl Harbor? ¿Verdad?”. Mentira. Trump: “Mañana bases fuera de España”. Mentira. Trump: “¡Sin Estados Unidos, la OTAN es un tigre de papel!”. Mentira. Trump: “¡Cobardes, lo recordaremos!”. Mentira.
Se avisa al aliado, no al enemigo
Con la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, delante, Trump utilizó el ataque japonés de diciembre de 1941, con el que Estados Unidos justificó ante su pueblo su entrada en la Segunda Guerra Mundial, para responder por qué Japón y otros aliados no habían recibido aviso previo del ataque estadounidense-israelí a Irán. “No se lo dijimos a nadie porque queríamos la sorpresa”, dijo. “¿Quién sabe más de sorpresas que Japón? ¿Por qué ustedes no me dijeron de Pearl Harbor? ¿Verdad?”.
Esto no es la guerra de Gila. No se avisa al enemigo del inminente ataque. Japón no avisó a Estados Unidos del bombardeo de la flota anclada en Pearl Harbor. El enemigo no avisa. Pero Washington no avisó, previamente, al actual Japón y los otros aliados del ataque estadounidense-israelí a Irán. A los aliados se supone que les avisas, especialmente si quieres utilizar las bases que tienes en sus territorios y, después, vas a querer que sean tu carne de cañón en el estrecho de Ormuz. Parece que la Casa Blanca confunde amigos y enemigos. O, quizás, en los hechos, con mayor o menor agresividad, los trata igual.
Hay que recordar la tradición yanqui de realizar autoatentados o dejar que sucedan para justificar lanzar su guerra. Lo hizo en 1898, cuando en la Bahía de La Habana hizo estallar su crucero Maine, enviando a la tumba a las dos terceras partes de su tripulación, para provocar la indignación del pueblo norteamericano, y así declarar la guerra a España. Lo volvió a hacer en Pearl Harbor, en diciembre de 1941, bloqueando el aviso a Hawái y sacrificando con esa infame maniobra 2.403 marineros e hiriendo a otros 1.178, por el ataque japonés.
¿A favor de cerrar sus bases en España? Nosotros, no Trump
Trump parece que da la razón a algunos legisladores estadounidenses que opinan que Washington debe retirarse de las bases militares en España y de otros países de la OTAN que no participan en la guerra desencadenada por Estados Unidos en Oriente Próximo, agravada ahora en el estratégico estrecho de Ormuz.
Insistimos. No es el humor surrealista de Gila sobre la guerra. ¿Es que Trump se ha unido a la prolongada y sentida demanda popular en España, ‘bases yanquis, fuera de España’? Ciertamente, no.
No puede borrar las decenas de veces que las bases han sido utilizadas para agresiones. En 2017, los destructores ‘USS Ross’ y ‘USS Porter’ atacaron Siria con 59 misiles de crucero. Y antes en la guerra del Golfo (1991), el bombardeo de Yugoslavia (1999), la invasión de Afganistán (2001) y de Irak (2003), y los bombardeos sobre Libia (2011).
Es el momento de replantearse tales bases en España. Es el momento de exigir su retirada y desmantelamiento. Al igual que se cerraron Torrejón y Zaragoza, es el momento de cerrar Rota y Morón.
¿Quién y a quién calificó de tigre de papel?
Trump, ha lanzado contra sus aliados de la OTAN un calificativo despectivo: “¡Sin Estados Unidos, la OTAN es un tigre de papel!”, porque sus países miembros no quieren ser la carne de cañón que Estados Unidos necesita en su agresión a Irán. Aunque, después, haya añadido que “en realidad no los necesita”.
Fue Mao Zedong quien dijo: “sólo podrá haber paz cuando haya sido eliminado el imperialismo. Llegará el día en que el tigre de papel será destrozado. Pero no desaparecerá por sí mismo; para ello hace falta el golpe del viento y la lluvia”. Y fue para calificar a Estados Unidos: “cuando afirmamos que el imperialismo norteamericano es un tigre de papel, estamos hablando en términos estratégicos. Visto como un todo, debemos despreciarlo; pero, en cuanto a cada una de sus partes, debemos tomarlo muy en serio. Posee garras y dientes”.
La OTAN es un instrumento yanqui para dominar a los países europeos y para que seamos lacayos en sus aventuras bélicas por el planeta.
Cobardes, ¿quiénes?
“Hombres veo que de hombres/ sólo tienen, sólo gastan/ el parecer y el cigarro, / el pantalón y la barba. (…) Tembláis como poseídos/ de todo un siglo de escarcha/ y vais del sol a la sombra/ llenos de desconfianza. (…) Ocupad los tristes puestos/ de la triste telaraña. /Sustituid a la escoba, /y barred con vuestras nalgas/ la mierda que vais dejando/ donde colocáis la planta”. Los cobardes. Miguel Hernández.
Eduardo Madroñal Pedraza











