La provincia de Málaga celebra la llegada de la primavera coincidiendo con el Día Mundial de la Poesía, una fecha que invita a recorrer sus paisajes desde la emoción, entendiendo que cada rincón también cuenta su propia historia.

AL DÍA DE LA POESÍA

Málaga amanece distinta en marzo,
como si el tiempo respirara hondo
y dejara atrás el peso del invierno
para empezar de nuevo, poco a poco.

El mar se mueve con otra cadencia,
más suave, más cercano, más humano,
y en la orilla parece que susurra
versos que nunca escribió la mano.

La primavera cruza la provincia
sin pedir permiso ni avisar,
desde la Axarquía luminosa
hasta Antequera al despertar.

Pasa por la comarca Nororiental,
por Guadalteba y su calma profunda,
por la Serranía de Ronda infinita
y la Sierra de las Nieves que nunca se oculta.

Se asoma al Valle del Guadalhorce,
donde la vida siempre germina,
y recorre la Costa del Sol entera,
de Málaga a su parte occidental encendida.

Y entiendes entonces, casi en silencio,
que no solo cambia lo que ves,
que también tú avanzas con los años
aunque no lo notes del todo bien.

Que cada primavera deja huella,
como el mar que nunca deja de insistir,
y que hay cosas que vuelven siempre
aunque parezcan irse al partir.

Hoy la poesía no está en los libros,
vive en el aire, en cada lugar,
en esta Málaga hecha de comarcas
que juntas saben respirar.

Una provincia que se escribe sola,
sin prisa, sin miedo, sin final,
porque hay versos que no se leen…
se viven, simplemente, al pasar.