Málaga es una provincia de contrastes radicales: desde los castañares del Genal hasta la vega fértil del Guadalhorce, pasando por los pueblos blancos de la Axarquía o el interior monumental de Antequera. Esta guía propone un viaje completo por sus municipios más representativos, con claves para comprender su riqueza patrimonial, natural y gastronómica.

La Axarquía: esencia mediterránea entre montañas y mar

Municipios como Frigiliana, Nerja, Torrox, Cómpeta o Vélez-Málaga muestran el carácter más luminoso de la provincia. Su urbanismo blanco, sus bodegas de moscatel, los acantilados costeros y el legado andalusí convierten a la comarca en uno de los destinos más atractivos del sur peninsular.
No faltan rincones imprescindibles como el Balcón de Europa, las Cuevas de Nerja, el casco histórico veleño o los miradores de Frigiliana, considerados de los más bellos de Andalucía.

Serranía de Ronda: naturaleza y piedra monumental

Ronda es el epicentro emocional del viaje, pero el encanto se multiplica en sus pueblos: Júzcar, Benalauría, Faraján, Alpandeire, Atajate o Montejaque.
La comarca ofrece un patrimonio histórico excepcional, una gastronomía contundente y un paisaje abrupto que combina valles profundos, bosques de castaños y sierras calcáreas.
El Tajo de Ronda, las ruinas de Acinipo o los senderos del Valle del Genal conforman un itinerario imprescindible.

Valle del Guadalhorce: el corazón fértil de Málaga

Alhaurín de la Torre, Coín, Pizarra, Cártama o Álora forman la gran puerta de entrada al interior malagueño.
Sus huertas, ríos y travesías históricas han configurado una comarca productiva y dinámica, donde conviven tradiciones agrícolas con una potente red de senderos, miradores y enclaves patrimoniales como el Castillo de Álora o el conjunto de Santa Ana en Coín.
Es también el territorio del Caminito del Rey, uno de los reclamos naturales más importantes de España.

Antequera y su entorno: patrimonio universal

Antequera, Archidona, Fuente de Piedra, Mollina o Campillos permiten al visitante comprender la amplia dimensión cultural y paisajística de la provincia.
Los Dólmenes, el Torcal, la laguna de Fuente de Piedra, conventos barrocos y plazas monumentales componen un itinerario que mezcla arqueología, naturaleza y arquitectura histórica.

Costa del Sol: tradición marinera y modernidad turística

Los municipios costeros (Torremolinos, Benalmádena, Marbella, Estepona, Fuengirola o Manilva) representan una de las franjas turísticas más importantes de Europa.
La tradición pesquera convive con equipamientos culturales, puertos deportivos, extensas playas y una potente oferta gastronómica.
La Costa del Sol sigue reinventándose sin perder sus raíces marineras.