Hoy conocemos los datos de paro del mes de febrero en la provincia de Málaga y no vamos a maquillarlos.  A pesar de un leve descenso con respecto el mes de enero, el paro registrado se sitúa en 110.430 personas desempleadas. Y la desigualdad tiene rostro de mujer: 66.734 mujeres en paro, frente a 43.696 hombres. Es una brecha inaceptable.

Se han registrado 40.442 contratos, pero solo 19.135 son indefinidos. Más de la mitad siguen siendo temporales. Esto significa precariedad, rotación y vidas pendientes de una llamada. No podemos hablar de recuperación mientras la estabilidad siga siendo la excepción.

En la semana del 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres, no caben discursos vacíos. Aunque este mes han salido más mujeres que hombres del paro, la realidad es que siguen siendo mayoría en las listas del desempleo. Y eso no es casualidad: responde a un mercado laboral que sigue castigando la maternidad, la conciliación y los sectores feminizados.

Por sectores, el paro golpea con más fuerza al ámbito de los servicios, donde las mujeres siguen concentradas en empleos más inestables, con jornadas parciales y temporalidad elevada. Nuestro modelo económico, dependiente de la estacionalidad y la precariedad, sigue reproduciendo desigualdades estructurales. Mientras tanto, la juventud encuentra enormes dificultades para acceder a su primer empleo en condiciones dignas y las personas trabajadoras de más edad luchan por mantenerse activas en el mercado laboral. Si queremos una Málaga más justa, necesitamos transformar el modelo productivo incorporando la perspectiva de género, garantizando empleo estable y salarios dignos para todas y todos.

Desde CCOO lo decimos con claridad: esta situación no se corrige sola. Hace falta voluntad política y compromiso empresarial.

¿Qué proponemos?

Primero, reforzar las políticas activas de empleo con perspectiva de género, orientando formación y recualificación hacia sectores con mayor estabilidad y mejores salarios, como la industria, la digitalización o la economía verde, donde las mujeres siguen infrarrepresentadas.

Segundo, combatir la parcialidad involuntaria y la temporalidad en sectores feminizados, reforzando la Inspección de Trabajo y garantizando el cumplimiento real de la reforma laboral.

Tercero, impulsar planes de igualdad efectivos en las empresas, no como un trámite, sino como herramientas reales para eliminar la brecha salarial, la segregación ocupacional y los techos de cristal.

Cuarto, ampliar y fortalecer los servicios públicos de cuidados. Sin corresponsabilidad y sin una red pública potente de escuelas infantiles y atención a la dependencia, las mujeres seguirán asumiendo mayoritariamente los cuidados y viendo limitada su participación laboral.

Y quinto, apostar por un cambio del modelo productivo en Málaga, menos dependiente de la estacionalidad y más vinculado a sectores que generen empleo estable y de calidad.

No podemos resignarnos a que casi 67.000 mujeres estén en paro en nuestra provincia. No es solo una cuestión económica, es una cuestión de justicia social.

Porque sin empleo digno para las mujeres, no hay igualdad real. Y sin igualdad real, no hay democracia plena.