El baloncesto malagueño suma un nuevo motivo de orgullo. EBG Málaga ha conseguido el ascenso a Tercera FEB, la cuarta categoría del baloncesto nacional, culminando una temporada sobresaliente que quedará grabada en la historia del club de Los Guindos.

Por primera vez, la entidad alcanza una competición FEB en categoría sénior, un logro que adquiere aún más valor por la forma en la que se ha construido: con una plantilla formada mayoritariamente por jugadores de la casa, una clara apuesta por la cantera y una filosofía centrada en la formación y el crecimiento sostenible.

El conjunto dirigido por David Ferrer firmó una brillante campaña en Primera Nacional. Tras una fase regular de gran nivel, en la que finalizó tercero del Grupo B con un balance de 21 victorias y solo cinco derrotas, el equipo afrontó con éxito las eliminatorias de ascenso. Primero superó al Atarfe por un contundente 2-0 en cuartos de final y posteriormente protagonizó una memorable victoria frente a Unicaja en semifinales, certificando así el salto a categoría nacional.

La única derrota en la fase decisiva llegó en la final por el título ante CB Onuba, que se impuso por 81-67 en un encuentro muy competido. Sin embargo, el resultado no empaña una temporada excepcional que ya ha situado a EBG Málaga entre los referentes del baloncesto andaluz.

Un ascenso construido desde la base

Más allá de los resultados deportivos, el éxito de EBG Málaga representa el triunfo de un modelo basado en la continuidad y el sentimiento de pertenencia. El proyecto nació con el objetivo de ofrecer una salida competitiva a los jugadores sénior formados en el club y mantener viva la conexión entre las distintas generaciones que han pasado por las pistas de Los Guindos.

La plantilla mantiene una marcada identidad de cantera. Nueve de sus integrantes tienen menos de 22 años y varios compaginan su labor como jugadores con tareas de formación en categorías inferiores, contribuyendo a transmitir los valores del club a las nuevas generaciones.

Al frente del equipo se encuentra David Ferrer, una figura muy vinculada a EBG Málaga que colgó las zapatillas la pasada temporada para asumir la dirección técnica de un grupo que ha demostrado madurez, talento y compromiso durante todo el curso.

Un futuro ilusionante y sostenible

El ascenso abre ahora un nuevo escenario para la entidad, que ya estudia las diferentes opciones para competir la próxima temporada en Tercera FEB. Desde la directiva insisten en que cualquier paso adelante deberá realizarse manteniendo la estabilidad económica y sin comprometer la principal misión del club: la formación de más de un millar de jugadores y jugadoras.

La ilusión por competir a nivel nacional es máxima, pero también lo es la responsabilidad de mantener un proyecto sólido y coherente con la filosofía que ha permitido alcanzar este histórico éxito.

Con este ascenso, EBG Málaga no solo celebra un logro deportivo. También confirma que la apuesta por la cantera, el trabajo constante y la identidad propia siguen siendo una fórmula válida para alcanzar metas que hace apenas unos años parecían inalcanzables.