El presidente de la Diputación expone en Madrid en un foro con empresarios la transformación de la provincia en los últimos 25 años, en los que el PIB malagueño ha registrado unos 45 puntos de crecimiento acumulado más que la media andaluza y la nacional

Señala la movilidad, el agua, la vivienda y la capacidad eléctrica como los principales cuellos de botella que amenazan el crecimiento y apunta que la recaudación fiscal se ha multiplicado por cinco desde el año 2000

“Málaga necesita infraestructuras e inversiones de liga mayor”, sostiene Salado, y añade que “no se puede tratar como secundaria a una provincia que actúa como una de las grandes locomotoras económicas de España”

El presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, ha ofrecido una conferencia en Madrid, en el marco del Executive Forum España, en la que ha afirmado que “la próxima década será decisiva” y ha estimado en 15.000 millones de euros la inversión pública necesaria para hacer frente a los retos como consecuencia del cambio de escala de la provincia.

En este foro con empresarios, Salado, que ha sido presentado por el expresidente de la institución provincial Elías Bendodo, ha señalado que la economía de la provincia –el PIB– ha aumentado un 176% en poco más de dos décadas, de modo que casi se ha triplicado. En ese mismo periodo, Andalucía ha crecido en torno a un 130% y España, aproximadamente un 131%, por lo que Málaga ha registrado unos 45 puntos porcentuales más de crecimiento acumulado que la media andaluza y que la media nacional. “Podríamos hablar, si me lo permiten, del ‘milagro económico’ de Málaga”, ha expresado, y ha exigido inversiones acordes a esta realidad.

Salado ha indicado que las cifras avalan que Málaga vive “el momento de mayor esplendor de su historia” y ha añadido que aspira a convertirse en el tercer gran eje económico, cultural, turístico, tecnológico y social de España. “Y lo hace entendida no solo como provincia, sino como un espacio económico más amplio, conectado desde el Campo de Gibraltar hasta Motril por relaciones empresariales, laborales y sociales”, ha manifestado.

Crecimiento demográfico y económico

Tras apuntar el crecimiento demográfico de la provincia, que ha pasado de 1,3 millones de habitantes a principios de este siglo hasta rozar los 1,9 millones en la actualidad, ha recordado que las previsiones indican que en 2030 o 2031 se superarán los dos millones de habitantes censados y Málaga convertirá en la provincia más poblada de Andalucía. “Málaga ha cambiado de escala. Y ahora necesitamos que las inversiones públicas y privadas cambien también de escala”, ha insistido.

El presidente de la Diputación ha expuesto que desde el año 2000 hasta 2025 Málaga casi ha duplicado su tejido empresarial activo, ya que ha crecido un 87%, el doble que Andalucía y más del triple que España, pasando de 76.081 empresas activas a 142.401. Y en ese cuarto de siglo la creación de sociedades mercantiles ha crecido un 28,1% en Andalucía y un 10,4% en España, frente al 56% que se ha incrementado en Málaga.

También ha aludido a la recaudación fiscal, es decir, la contribución que hace la provincia de Málaga a las arcas del Estado. Según datos oficiales de la AEAT, ha pasado de 1.330 millones de euros en el año 2000  a  alrededor de 6.550 millones en 2025, esto es, se está recaudando en la provincia cinco veces más. Ese aumento del 393% está muy por encima del 201% en que ha crecido la recaudación fiscal en Andalucía y del 216% del conjunto de España.

Y se ha referido a Málaga TechPark como “uno de los mejores símbolos de esa transformación”. El parque tecnológico cerró 2025 con más de 700 entidades instaladas, más de 29.000 trabajadores y una facturación cercana a los 4.900 millones de euros. Y ha recordado que todo ello va a experimentar una nueva revolución e impulso con la llegada del IMEC, el Centro Interuniversitario de Microelectrónica de la Universidad de Lovaina, que va a abrir un centro de investigación y desarrollo de microchips y nanoelectrónica en Málaga con una inversión total de más de 600 millones de euros.

Cuellos de botella

El crecimiento sostenible de la provincia puede verse limitado, no obstante, por cuatro cuellos de botella: la movilidad, el agua, la vivienda y la capacidad eléctrica, por lo que Salado ha exigido “infraestructuras e inversiones de liga mayor”. “No se puede tratar como secundaria a una provincia que actúa como una de las grandes locomotoras económicas de España”, ha insistido, por lo que ha exigido al Gobierno central una mirada acorde al nuevo tamaño de Málaga.

Esa agenda de inversiones debe incluir infraestructuras como el tren de la Costa del Sol, la mejora del cercanías del Guadalhorce y el fin del corredor Algeciras-Bobadilla, la ampliación del metro, mejoras en la A7 y la AP7, una segunda ronda Este, las desaladoras de la Axarquía y de la Costa del Sol Occidental, las presas de Cerro Blanco y de Gibralmedina, el trasvase de Iznájar, la autovía del agua, la ampliación de la red eléctrica –la red de distribución en Málaga tiene un nivel de ocupación del 99,07%, el 100% de las subestaciones saturadas y menos de 110 megavatios disponibles sobre un total de 11.865– y las grandes inversiones sanitarias que está efectuando la Junta de Andalucía –como el nuevo hospital que superará los 700 millones de euros y ya está en obras–, además de nuevas plantas de tratamiento y valoración de residuos, acordes a la población de la provincia.

Respecto a la vivienda, el presidente ha indicado que hace falta más vivienda asequible, con una política fiscal acorde, más colaboración público-privada, más suelo, más agilidad administrativa, más seguridad jurídica e inversión pública. “Si la vivienda es percibida como el principal problema de nuestro país, no es aceptable que apenas reciba el 1% del presupuesto público”, ha manifestado Salado, quien ha advertido de que no basta con tener suelo, proyecto, demanda e inversión: “Si no hay energía suficiente, la vivienda se bloquea”, ha subrayado, al tiempo que ha recordado que solo en Málaga capital hay suelos bloqueados que suman más de 22.000 viviendas, la mitad protegidas; en la Costa del Sol, unas 12.000 viviendas, y en la Axarquía, más de 4.000.

Inversiones de la Diputación

Salado ha apuntado que la institución provincial está haciendo “todo lo que está en nuestras manos, dentro de nuestras competencias y de nuestra capacidad presupuestaria”, para solventar esta situación, pero ha aclarado que “una diputación no puede resolver sola problemas de escala estatal”.

En este sentido, ha destacado las inversiones en materia de agua –con 27,9 millones de euros movilizados solo este año para digitalización, modernización de tuberías y depósitos, control de fugas y mejora de estaciones depuradoras– y de movilidad –30 millones de euros invertidos cada año para mejorar las comunicaciones viarias del interior–, además de ejercer un liderazgo materia de promoción turística y grandes proyectos estratégicos como el Caminito del Rey, la Senda Litoral, la Gran Senda, la marca de promoción agroalimentaria Sabor a Málaga o un proyecto de uso de biomasa en pueblos pequeños pionero en España.

El presidente se ha mostrado optimista respecto al futuro de la provincia pero ha insistido en reclamar una mayor inversión pública y también privada. “Málaga no es una moda pasajera. Málaga es un proyecto sólido de futuro. Si hemos llegado hasta aquí con tantas limitaciones, imaginen hasta dónde puede llegar si cuenta con la movilidad, el agua, la vivienda y la energía que necesita. Ese es el reto. Y esa es la oportunidad”, ha concluido.