(Por Eduardo Madroñal Pedraza) Hablemos de Andalucía, en verdad, hablemos de las futuras elecciones en España. Y que, ni hoy ni mañana, con los escaños no nos oculten los votos.

Por tanto, los votos lo primero

Lo primero es que ahora han votado casi 500.000 andaluces que no lo hicieron en las autonómicas de 2022 (4.218.032 frente a 3.728.155). Gente que ahora ha votado, no hablamos de escaños. Esa es la clave que sustenta, de forma injustamente proporcional, los escaños.

Eso significa que de ese medio millón, aunque el PP aumente 1.589.272 a 1.735.819 de votos, baja del 43.11% al 41.6 % de los votos emitidos y de 58 a 53 escaños. VOX gana 80.000 votos (de 496.618 a 576.635) pero para mantener el mismo porcentaje (del 13.47% al 13.82 %). El PSOE-A sube votos, pero baja escaños (de 888.325 a 947.713 votos, pero pasa del 24.09 % al 22.71 % y pierde 2 escaños). Adelante Andalucía más que dobla votos y cuatriplica escaños (de 168.960 a 401.732, de 4.58% a 9.62 %, de 2 a 8). Y Por Andalucía pierde 21.000 votos, pero mantiene los 5 escaños (de 284.027 a 263.615, del 7.7% al 6.31 %.

La clave está en los votos

Los votos han cambiado, en parte, el panorama que se esperaba. La clave es el aumento de hasta ocho puntos en la participación ciudadana respecto a 2022. Y que gentes votantes de izquierdas que no pensaban votar se ha movilizado. De hecho, del crecimiento de nuevos votantes, aproximadamente 300.000 han votado a opciones progresistas, 100.000 más de lo que lo han hecho al PP y Vox.

El PP ha ganado las elecciones en las ocho provincias andaluzas. Pero retrocede. Desciende casi dos puntos porcentuales y pierde cinco diputados. Se queda a dos de revalidar la mayoría absoluta, lo que de verdad dirimía el éxito o el fracaso para el PP. El PP andaluz, con Moreno Bonilla a la cabeza, lleva arrastrando la indignación, y el rechazo, por la privatización y degradación de los servicios públicos, dolorosamente en la sanidad, con la herida sangrante de la crisis de los cribados.

El PSOE se hunde todavía más. Se queda con 28 diputados, dos menos de los 30 de 2022, que ya era un mínimo histórico. Si bien recibe votos por su oposición a Trump y su condena del genocidio en Gaza, el problema principal está en que, bajo el gobierno de Sánchez, los salarios se han estancado y todos los trabajadores nos hemos empobrecido, mientras el Ibex35 (ya más estadounidense que español) ha seguido batiendo récords de beneficios. Y esa flagrante injusticia no la aceptan las gentes de bien.

Los votos en conclusiones

Tres ideas a contracorriente sobre el resultado electoral. Frente a una derechización inevitable, en Andalucía aumenta la izquierda y retrocede la derecha. Porque se ha movilizado medio millón más de votantes. Frente a una ultraderecha que avanza sin freno en Andalucía se confirma el estancamiento de Vox, que ya empezó en Castilla y León. Frente a la idea de una izquierda en caída libre, retrocede el PSOE, pero avanza la izquierda a la izquierda del PSOE. Adelante Andalucía no crece por ser “nacionalista” sino por presentar un programa y una práctica ligada a las demandas de la gente.

El boquete y la unidad contra la división

Enric Juliana afirma que hay un boquete en el lado izquierdo con el que no se contaba. Ese 16% que suman, separados, Por Andalucía y Adelante Andalucía significa que hay una corriente de aire. Pero que la unidad no prosperará porque hay cuatro mil cuadros en toda España educados en la cultura política de la división.

Los debates sobre cómo llevar a la práctica la unidad de la izquierda empiezan demasiadas veces en diseñar las listas electorales, en quién debe ir primero y cuál detrás. Esto no es solo empezar la casa por el tejado. Es abrir un camino que solo genera división, y que la mayoría social progresista rechaza.

Trabajar desde ya por la unidad franca y lo más amplia posible de las fuerzas a la izquierda del PSOE es una de las tareas más decisivas del momento. Pero no basta con los necesarios gestos de acercamiento entre los dirigentes. Hay que plasmar la unidad en un programa sencillo que todos compartamos, basado en la defensa de los intereses populares.

Sólo un programa mínimo gana votos

Hay que elaborar un programa mínimo con los puntos que nos unen a todas las fuerzas de la izquierda a la izquierda del PSOE.

No a la guerra. No a la dictadura mundial de Trump. Acabar con el genocidio en Gaza.

Mejoremos la vida de la mayoría. Acabamos con el atraco a la vivienda, perpetrado por los fondos buitre extranjeros.

Defendamos las pensiones, la sanidad y la educación públicas, frente a las maniobras que buscan degradarlas para privatizarlas.

Subamos los salarios, acabando con el saqueo que, a golpe de inflación, recorta el poder adquisitivo de la mayoría.

Defendamos y ampliemos los derechos y libertades. Contra la violencia machista. Ni un paso atrás en derechos.

Unámonos contra la criminalización de la gente trabajadora inmigrante.

Eduardo Madroñal Pedraza