(Por Eduardo Madroñal Pedraza) Deberíamos, creo, comprender el lenguaje político dominante con palabras que expresen los intereses de la mayoría de la gente, es decir, cambiar el punto de vista, cambiar la perspectiva. Y la grave situación política que vive nuestro país, nos exige, a la gente, que seamos perspicaces. Por lo que nos jugamos. Una encuesta reciente ha preguntado sobre nuestro miedo a una guerra y la respuesta ha sido que el 66,2% piensa alguna vez que España podría verse involucrada los próximos años, el 57% cree que sería contra Rusia, el 42,2% contra Marruecos y el 30,4% contra Estados Unidos. Trump ha conseguido que nos preocupemos.
Las razones ocultas para el acoso y derribo
Conocer quienes están detrás de cada posición política es clave para nosotros, la mayoría de la gente. Para ello primero debemos mirar hacia Washington, curiosamente, para comprender lo que está sucediendo en España. La llegada de Trump a la Casa Blanca ha desatado una ofensiva mundial que afecta a nuestras libertades democráticas, a la independencia de criterio de nuestro país y a la paz mundial.
Nosotros, la gente, debemos ser conscientes que contra el actual gobierno de coalición están los mandatos del hegemonismo estadounidense y del núcleo principal de la oligarquía española. Porque algunas posiciones importantes de la actuación del gobierno español caminan a contrapelo de las nuevas exigencias de EEUU.
El gobierno español, y la mayoría parlamentaria que lo sustenta, se ha pronunciado contra el genocidio en Gaza, y frente a los ataques de Netanyahu y Trump, encabezando en la Unión Europea (UE) el apoyo a Palestina.
España es el único país que, en el seno de la OTAN, se ha negado públicamente a aceptar el salvaje umbral del 5% del PIB en gasto militar.
El actual ejecutivo español ha apostado por reforzar las relaciones con China, una política de Estado refrendada con la reciente visita de Felipe VI a Pekín, en contra del mandato estadounidense de que la UE se encuadre sumisamente en un “frente antichino”. Frente a unos EEUU que, con Trump, pretenden imponer una dictadura hegemonista mundial, España persiste en su defensa de un orden mundial multipolar.
Y, mientras, Trump amenaza con un ultimátum a Ucrania para que acepte un plan de paz que beneficia, de manera escandalosa, a Rusia, el presidente español recibe con todos los honores a Zelenski y juntos saludan el Guernica.
Sánchez también ha encabezado un acercamiento institucional a los gobiernos que en Iberoamérica se enfrentan de una manera clara a EEUU, como Brasil, Chile, Colombia y México.
Acoso y derribo por oponerse, aunque sea poco
Nosotros, la gente, debemos valorar que tales discrepancias del gobierno español con algunos aspectos de la línea impulsada por Washington son reales y concretas, y susceptibles de ataque trumpista. Y la superpotencia ya ha dado una respuesta pública. Trump ha exigido públicamente a España hasta en nueve ocasiones que cumpla con el umbral de rearme del 5%. Y el secretario del Tesoro estadounidense ha amenazado a España con que acercarse a China “sería como cortarse el cuello”.
Por eso, debemos ser conscientes que la extrema tensión política en España está directamente relacionada la intervención de EEUU en defensa de sus intereses en nuestro país. Con Trump los mandatos de la superpotencia han dado un salto cualitativo en sus amenazas y chantajes. Se nos exige un salvaje aumento del 5% del PIB para destinar a gasto militar a costa de la sanidad y las pensiones, desde la Casa Blanca se nos exige renunciar a una política internacional propia. Y se nos amenaza como país con aranceles más gravosos.
Si Vox y PP están de acuerdo, ¿por qué chillan tanto?
Nosotros, la gente, debemos ser conscientes que los gobiernos de Sánchez, con Podemos y con Sumar, han acatado los principales mandatos del hegemonismo que han sido muy rentables para EEUU y la oligarquía. Y lo siguen siendo: los beneficios del Ibex-35 y los fondos estadounidenses registran nuevos récords, la oligarquía y el hegemonismo explota el atraco de la vivienda y avanza su dominio sobre la sanidad, y Sánchez ha cumplido con el umbral del 2% del PIB en gasto militar y ha ofrecido seguir avanzando hasta el 3,5%.
Y Vox y PP no sólo están de acuerdo con tales medidas del gobierno, sino que está contentos porque son fieles servidores de EEUU y del Ibex35. Entonces, ¿por qué chillan tan histéricos? Porque plantean un programa oligárquico-hegemonista “sin complejos”: cumplir con el 5%; recorte y privatización de las pensiones y otros recortes de 40.000 millones anuales; quitar el impuesto a la banca; y que España sea sumisa a EEUU con Trump en la Casa Blanca.
Nosotros, la gente, somos influyentes
Todos los analistas nos olvidan, pero somos protagonistas. Nuestras últimas victorias son la movilización obligando a Mazón a dimitir que podría llevarle a prisión, algo que no había sucedido nunca en España. En Andalucía la indignación ante la crisis de los cribados, ha levantado un movimiento transversal. Y el salto dado desde agosto en la lucha contra el genocidio en Gaza ha determinado la posición del gobierno.
Eduardo Madroñal Pedraza













